LEER: ¿CUESTIÓN DE NIÑOS?

blogfotoCuando era chica recuerdo haber vivido en un mundo paralelo, no sólo yo, sino varios de mis amigos y compañeros de aventuras. Jugábamos en la calle a la escondida, al pillo, a saltar la cuerda y todo lo íbamos mezclando con un sinfín de aventuras y fantasías que sacábamos de nuestra inagotable imaginación.

 La tele la veía a ciertas horas, no daban monitos todo el día por ende había mucho tiempo libre. Internet para mí era una cosa extraña, más o menos a mis 12 años vine a oír esa palabra y no entendí nada al respecto, pensaba que era un CD como cualquier otro con alguna cosa extraña dentro.  Los celulares en esos tiempos eran gigantes bloques de cemento que servían para dos cosas nada más, para hablar y usar como ladrillos.

 En fin…  hace no más de 10 años gozábamos del privilegio  – a mi gusto – de tener un escaso desarrollo tecnológico, lo que nos obligó como generación a entretenernos desarrollando algo mucho mejor, nuestra imaginación; proceso para el cual la mejor compañía fueron siempre los libros, cuentos, comics, entre otros… Es cosa de pensar en Mafalda y recordar su lectura… cada vez concuerdo más con su idea de apagar la tele y parar un poco el mundo que nos queremos bajar.

Investigando por ahí me he encontrado con los resultados de un estudio realizado el pasado año por la UNESCO, en donde nuestro país, si bien es una nación que lee bastante se hace acreedor de las cifras más bajas en cuanto a lectura por gusto o placer, con apenas el 7% de los casos, siendo superados por Perú, Brasil, Argentina, entre muchos otros.

Lo curioso es que lo negativo de la cifra no me parece precisamente asombroso, somos un país que suele cometer ese tipo de errores, asociando variadas actividades nutritivas para el desarrollo integral, a una mera obligación o deber. Leemos porque el trabajo o los estudios lo indican, hacemos deporte y comemos sano para bajar de peso, rezamos para pedir favores, no para dar gracias y así con muchas cosas que debiesen estar en la vereda del frente, en un lugar de hábito y en donde se haga uso constante de los privilegios de actividades que como la lectura, siempre dejan un saldo positivo.

Es por ello que no me sorprende el hecho de que hoy en día exista una baja comprensión lectora en los jóvenes que se están educando y por ende bajos resultados en las diversas pruebas de medición que tan importantes son para algunos, no obstante, el asunto va mucho más allá. Pues “entender” es un proceso que se potencia a través de la lectura, porque siempre estamos “leyendo” nuestro entorno, nuestro cerebro lee las situaciones cotidianas, los problemas, las conversaciones y no sólo los libros, generando así, algo llamado aprendizaje significativo, desarrollando nuestra creatividad e imaginación y aumentando nuestras estrategias de resolución.

Ya lo decía Vigotsky, al mencionar el uso de la imaginación como la herramienta que permite un enlace entre el mundo real y las emociones, siendo ésta una base para la búsqueda de respuestas y soluciones ante cada experiencia que nos toque vivir, imaginación que puede fluir libremente cada vez que en vez de abrir sesión en nuestro computador, optamos por abrir un buen libro… Pues ya está claro que leer… ha dejado de ser cuestión de niños.

 

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