Premio Nacional de Educación inicia debate sobre cambios al uso del Simce, por Beatrice Ávalos

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simceCarta Abierta por un Nuevo Sistema de Evaluación Educacional, por Beatrice Ávalos

Los investigadores interesados en el sistema escolar chileno hemos utilizado innumerables veces los datos que proporciona el Sistema de la Calidad de la Educación (SIMCE) para describir, clasificar, tomar decisiones muestrales y/o predecir tendencias en el ámbito educativo. Los datos
producidos sobre algunos aprendizajes clave de la población nacional, aun siendo parciales, indiscutiblemente han servido para generar diagnósticos, relevar inequidades y hacer sugerencias para la definición de políticas.

Desde su creación hace 25 años, el SIMCE ha sido el generador de la información más utilizada sobre el sistema educativo a nivel nacional. El diseño, la implementación y el aumento de las distintas pruebas han involucrado un enorme esfuerzo humano y financiero desde el Ministerio de
Educación, así como disposición y también alto esfuerzo de parte de los establecimientos escolares y los alumnos, que son quienes rinden cada vez con mayor frecuencia las pruebas estandarizadas que constituyen el SIMCE.

Aun reconociendo lo anterior, hemos visto que el SIMCE, dada su expansión y articulación con otras políticas educativas, ya hace años pasó a ser mucho más que una batería de instrumentos de medición de aprendizajes y se situó en el centro del sistema escolar de un modo dañino para el
conjunto de este.

Nuestra práctica de investigadores nos ha llevado a tomar conciencia y acumular evidencia respecto a los perjuicios que este sistema de medición genera en distintos niveles. Si bien estos son diversos, es posible enunciar con claridad al menos tres: i) cada vez parece más natural sugerir
que los resultados de esta prueba entregan información válida sobre la calidad y el funcionamiento de un establecimiento escolar, reduciéndose la complejidad de lo que significa educar; ii) el énfasis desmedido y preocupante que el resultado SIMCE tiene, vinculándose con formas de gestionar los recursos escolares, ha arrastrado a las comunidades escolares a destinar gran parte de sus esfuerzos a responde satisfactoriamente esta prueba; y iii) finalmente la importancia indebida que ha cobrado el SIMCE conlleva un creciente estrés y malestar en el
profesorado y el estudiantado, afectando las relaciones en las comunidades escolares que año a año deben lidiar con esta prueba.

Por estos motivos, como académicos comprometidos con que la educación sea un derecho social en nuestro país, queremos hacer presente en forma enfática nuestra postura respecto al actual Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, SIMCE y señalar nuestra fuerte oposición a lo siguiente:

 La aplicación censal y anual del SIMCE. Se requiere disponer de modelos muestrales consensuados y técnicamente sofisticados que permitan realizar evaluaciones del sistema educativo sin interrumpir el desarrollo autónomo de los planes pedagógicos de cada escuela.

 Uso de los datos del SIMCE para individualizar a las escuelas de forma pública. Estos datos son necesarios de forma agregada, pero no pueden transformarse en la forma en que se afecten los procesos pedagógicos de cada escuela o sirvan de propaganda para certificar su calidad.

 Vinculación de los datos del SIMCE con políticas de incentivo a resultados. No concordamos con las políticas y leyes que asocian los resultados del SIMCE a consecuencias para los establecimientos o sus actores (gestión de recursos, bonificaciones a los docentes, etc.). La evaluación del sistema educativo debe orientar la política pública mediante la provisión de información, siempre estimando los alcances y límites que tiene cada instrumento de evaluación y medición.

 Los efectos reduccionistas del currículo que el SIMCE provoca. Cada vez con más fuerza se reconoce la importancia de que el currículo sea capaz de incluir la diversidad cultural de un país, lo que se ve imposibilitado por los contenidos de esta prueba estandarizada que se ha ido transformando, ella misma, en el currículo nacional.

 La difusión de que el actual SIMCE mide la calidad de la educación. La asociación entre resultados en pruebas estandarizadas y la calidad escolar es una visión extremadamente estrecha de lo que ocurre en las escuelas, de su función, del aprendizaje escolar y de los contextos en que éste ocurre. Consideramos que la amplificación de las capacidades de investigación y evaluación de diversas dimensiones de la experiencia escolar es necesaria como insumo de información para ampliar las perspectivas que permitan comprender el sistema, pero ninguna de éstas puede asociarse estrechamente al concepto de calidad educativa.

En el contexto en que diversos actores están pujando por pensar y construir los cimientos de un nuevo sistema educacional que constituya y garantice un derecho social, los aquí firmantes creemos que es momento de abrir el debate sobre el actual Sistema de Medición de la Calidad y en lo que ha devenido. Es necesario preguntarnos por la forma de evaluar la calidad de la educación y el sentido que le damos a dicha evaluación. Finalmente, manifestamos nuestra disposición a colaborar en la construcción de un nuevo modelo de evaluación del importante trabajo que cumplen las escuelas y liceos, educando y formando a las nuevas generaciones de nuestro país. 

3 comentarios para “Premio Nacional de Educación inicia debate sobre cambios al uso del Simce, por Beatrice Ávalos”

Este artículo tiene 3 comentarios.

  • Excelente comentario y espero que pueda tener mayor difusión.

    Rafael Mascayano M.

  • avatar mónica dice:

    Creo que esta manera de evaluar los procesos educativos de nuestros estudiantes no es deficiente, hay un marco curricular que se debe alcanzar con mucho esfuerzo pero son la competencias que deben tener nuestros estudiantes para dar continuidad a sus aprendizajes, los niños deben aprender en escuelas o colegios donde la armonía esté presente entre todos sus actores. Esta es la gran problemática, la falta de valores, la diversidad en la metodología de los profesores para realizar sus clases que no motivan a los estudiantes, la falta de afecto, el mal trato hacia los apoderados impiden que los procesos educativos sean mejores. Los colegios con buenos resultados tienen un clima organizacional mejor, hay que darle mayor importancia a las escuelas rurales donde la Unidad Educativa pertenece a la Comunidad, ésta es un centro de aprendizaje para todos, los niños y niñas aprenden felices y los padres y apoderados contribuyen al mejoramiento y aprendizaje de sus hijos, por lo que el Simce es un instrumento que mide los avances de los educandos y es importante.

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