Sobre el repetir por inmadurez de niños y niñas en edad pre-escolar

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preescolar

Felipe tiene 5 años y está cursando kinder. Durante el año la educadora le ha ido señalando a los padres que “Felipe no sigue instrucciones”, “que es muy inquieto”, “que va atrasado respecto a sus pares”, “que es necesario que lo apoye una psicopedagoga”, “que lo debe ver un neurólogo” y, finalmente, que “es muy inmaduro para pasar de curso”.

Sofía, tiene poco más de 5 años, el aula para Sofía parece ser un lugar carente de espacio, cuesta que termine lo que empieza,  así que la educadora decidió sentarla sola, muy cerca del pizarrón,  porque “es muy distraída y así no podrá conversar con sus compañeros y trabajará”. Sofía ya no quiere ir al colegio y como la educadora ya le dijo a los padres “que es muy inmadura y aconseja que ella repita Kinder” los padres decidieron no enviarla más.

Tanto Sofía como Felipe, son parte de un grupo de niñas y niños que en este período del año son llamados inmaduros al no lograr el “apresto” escolar esperado por sus educadoras,  vaticinándose el fracaso en primero, y como además no existe la repitencia en el preescolar recae la presión sobre los padres,  en muchos casos como condición para seguir en el colegio o de lo contrario deben  buscar otro colegio. Si uno mira estos procesos, buscando sus regularidades sistémicas nos revelan, aún desde su diversidad, su naturaleza emocional y ciertamente sus alcances éticos.

En el deseo de dejar aparecer los bordes operacionales de los mundos que creamos cuando actuamos de la manera en que hemos descrito antes, preguntemonos ¿Qué decimos cuando decimos que un niño o niña son inmaduros? ¿Qué decimos cuando decimos que lo vamos a ayudar con su edad cronológica?

Lo que podemos observar es que lo que decimos con ello, es que el niño o niña es inmaduro porque no logran las competencias esperadas por nosotros como observadores que deseamos conservar los criterios de validez del sistema pedagógico que implementamos en términos de las conductas de entrada para un primer año básico. En palabras más sencillas: el niño no hace lo que esperamos que haga en determinado momento.

Entonces, ¿qué es lo que ocurre que un niño o una niña no logran hacer aquello para lo cual se supone lo hemos preparado? Esto, porque cuando hacemos esta evaluación, la hacemos bajo el supuesto de que hemos brindado el ámbito experiencial necesario para que el aprendizaje ocurra, y que es el niño o la niña el que tiene el problema porque no logra realizar lo que debe realizar según las experiencias educativas brindadas.

Así, en la práctica, cada vez que situamos el problema en el niño o la niña no tenemos nada que hacer nosotros, los adultos con lo que él o ella interactúan o conviven en la comunidad educativa, porque el retraso pedagógico tiene un origen concreto, en su inmadurez, por tanto la manera de ayudarlo, es con su edad cronológica, en otras palabras no tenemos nada más que hacer los educadores o psicopedagogos.

Cada vez que un niño o niña presenta problemas de aprendizaje,  que son la punta del iceberg o lo que se ve a simple vista, existen fundamentos sensoriales-operacionales-relacionales que no podemos ver sino miramos la matriz biológico-cultural más amplia dónde ocurre su vivir y convivir. Cada vez que miramos conscientes de la profundidad del Iceberg, podremos descubrir buscando las respuestas a las condiciones que lo hacen posible, que nosotros, las personas adultas, padres y educadores, co-participamos con ellos y ellas en la creación de los mundos que ellos y ellas habitan, en los que luego los evaluamos de tal o cual forma.

El señalar a un niño o a una niña con inmadurez, lejos de proveer un camino de ampliación de su autonomía humana, la restringe y la hace dependiente de criterios comparativos ajenos al suceder natural y espontáneo de su crecimiento como personas o ciudadanos y ciudadanas. De hecho lo que ocurre es que en verdad somos inconscientes respecto de nuestra participación en los diferentes mundos que ellos y ellas habitan y que co-creamos en la convivencia con ellos y ellas. Nuestros niños y niñas son una unidad indivisible entre su vivir y el mundo que traen a la mano en su vivir. Nosotros participamos en la convivencia con ellos y ellas en el curso o dirección que puede surgir en su crecimiento como personas o ciudadanos democráticos.

Cuando evaluamos de esta manera, lo que no vemos que no vemos, es que bajo criterios o supuestos pedagógicos o de aprendizajes no logrados, lo que estamos haciendo es restringir el espacio de juego y curiosidad con que todo niño o niña viene al mundo. Y el juego y la curiosidad son fundamentales en el proceso de crear de nuestros niños y niñas. Una creación  que tiene como arte fundamental su propia identidad. Ello porque en tanto seres humanos cuyo modo de vivir ocurre en el lenguajear y el conversar nuestra identidad individual es siempre de naturaleza social. O dicho de otra forma somos individuos sociales o socialmente individuales.

Cada vez entonces que participamos en la generación de dinámicas sensoriales, operacionales y relacionales comparativas, desde nuestro querer conservar la jerarquía culturalmente aceptada en cualesquiera de sus ámbitos o la competencia como núcleo del desarrollo humano, lo que estamos haciendo es periferizar a nuestros niños y niñas hacia un lugar y un tiempo que genera dolor y sufrimiento, ninguno de nosotros podría decir que la repitencia no tiene una connotación negativa, que genera un límite que lo niega, separa, discrimina. La evaluación de inmadurez hace esto con total irresponsabilidad por parte de la persona adulta que la distingue. Al no ver que no ve que cada vez que la distingue lo que esta haciendo es precisamente un hacer en relación con el niño o niña, que la aleja de la experiencia del “nosotros” en el encuentro con él o ella y de la legitimidad social que surge del amar.

En nuestra  experiencia los retrasos pedagógicos de los niños y niñas son muy fáciles de subsanar, pero para ello debemos mirar-nos como estamos realizando el educar con cada uno de nuestros niños y niñas, y ver en que emocionar estamos viviendo el educar. Nosotros entendemos que la educación ocurre como una continua transformación en la convivencia, en la que se puede realizar un convivir que amplíe la autonomía reflexiva y de acción en el respeto por sí mismo y por los otros, donde surjan y se conserven las ganas de aprender, conocer, entender, buscar, investigar, crear y vivir conocimientos y entendimientos en un espacio de convivencia social que genere bien-estar para uno mismo y para los otros como un ámbito ciudadano, desde la infancia, para que ello ocurra debemos comprender las habilidades y dificultades que nuestros niños presentan,  en la comprensión de nuestro rol en guiar la mirada a ampliar su ámbito experiencial mediante nuestro co-diseñar un proceso de aprendizaje, dispuestos a entender que la mirada que trae a la mano “el origen de sus dificultades”, siempre resulta de una matriz biológica-cultural en que nuestro hacer en relación con el niño o niña es parte indivisible del nicho que él o ella vive y en el que surgen los bordes operacionales de los diferentes mundos que viven en el lenguajear o el conversar de su convivencia.

Así, cuando creemos ver que sus dificultades se deben a un bajo desarrollo de la conciencia fonologíca,  o a que no logra las nociones de seriación, clasificación, inclusión de clases, conceptos espaciales,  entre otras distinciones, siempre estamos implicando un ámbito experiencial, detrás de cada niño que logra aquellas nociones, vemos que no surgen solas, pasa por un encuentro con otros, por tanto han vivido actividades que han sido significativas para ellos y se han desarrollado desde nociones previas que en su sentir-hacer-relacionarse cobran sentido. Es tarea por tanto del educador y/o psicopedagogo, abrir espacios para que nuestros niños, puedan experimentar vivencias en contextos significativos, en un espacio emocional de disfrute y aceptación. Nunca es por tanto nuestra tarea ponerle a nuestros niños una viñeta,  que los atrapa en un diagnóstico,  sino preguntarnos cómo hacemos lo que hacemos, que vemos lo que vemos, en nuestra relación con el niño o niña que observamos.

Si lo que deseamos es contribuir en la convivencia con nuestros niños y nuestras niñas a generar, ampliar y conservar el bien-estar, en este breve escrito queremos invitar-nos a aprender de las propias experiencias como las fuentes de nuestro conocer, de nuestro entender y de nuestras acciones adecuadas y oportunas.

Lo que vemos entonces “allá afuera” es más bien un espejo de los bordes operacionales de nuestro propio vivir y convivir, que si lo contemplamos en su legitimidad nos regalarán innovadoras preguntas y caminos de solución que pueden traer consigo el bien-estar humano que surge de la reflexión y acción ética que deseamos vivir.

Entonces, podemos decir que para que podamos distinguir que un niño o una niña amplíe sus ámbitos de haceres en armonía con sus nichos, se requiere de un ámbito experiencial en la convivencia que lo haga posible. Y, para que esto ocurra, el niño o niña tiene que encontrarse con personas adultas dispuestas a dejarlo aparecer sin supuestos, sin expectativas,  sin prejuicios,  sin exigencias en un acto que implica respetar la legitimidad de sus diferencias.

En esa emoción de estar en el placer de estar,  en el querer aprender en el jugar, soltando las exigencias que restringen el verlo y niegan los espacios de preguntas y  de reflexión que amplían nuestro ver, podremos encontrarnos con que la naturaleza de lo que pensamos son sus dificultades, es siempre una invitación a preguntarnos como hacemos lo que hacemos que no podemos ver lo que no estamos viendo en ese niño o esa niña.

La mayoría de los problemas de aprendizaje,  no son problemas de inteligencia,  tampoco de inmadurez neurobiológica, la mayoría de los problemas son problemas emocionales, surgen de la matriz sensorial-operacional-relacional de nuestro convivir con ellos o ellas. Surgen en el modo de habitar, de las formas de relacionarnos, de como vivimos el aprender en el aula o en la vida cotidiana, y en esta cultura patriarcal/matriarcal hemos restringido los espacios de habitar en el bien-estar de los niños y niñas, en la exigencia de tiempos,  metas,  en la búsqueda de los resultados, no mirando el mundo del niño en el único momento que tiene  para ser él o ella mismo, que es su presente continuo cambiante.

 

 

14 comentarios para “Sobre el repetir por inmadurez de niños y niñas en edad pre-escolar”

Este artículo tiene 14 comentarios.

  • avatar Gislaine Jouannet dice:

    Falta trabajar con los niños como individuos y no como parte de la masa. Por otro lado, también que se incluya al apodersdo en esto.

    • avatar CAROLINA CARVACHO dice:

      Por cierto, adultos que colaboran realizan un convivir que cobija en un manto de confianza a los pequeños. Para que esto pase así, tiene que encontrarse con adultos que confían cada uno en su espacio del hacer del otro, en mutuo-respeto. Hoy día, la queja y oposición entre uno y otro lado, no propicia una deriva de bien-estar para los niños y niñas.

  • avatar MARIA SOLEDAD dice:

    TOTALMENTE DE ACUERDO Y AGRADEZCO QUE SALGAN PROFESIONALES Y/O ACADÉMICOS REFLEXIVOS Y CAPACES DE DECIR LAS COSAS, QUE POR MODA NOS HACEN CREER QUE ES LO QUE CORRESPONDE.
    GRACIAS CAROLINA

    SALUDOS DESDE EL SUR!!
    SOLEDAD

  • avatar Carlos Maturana dice:

    Creo que el diagnóstico de inmadurez, entendido como el “no logro” o “no cumplimiento” de las expectativas que los adultos tenemos responde al enfoque psicométrico heredado del modelo tecnológico-positivista que dominó tanto tiempo nuestra cultura.
    Pretender que todos tenemos que ser iguales es no mirar lo que nos hace más humanos, esto es, por una parte, nuestra intrínseca diversidad y, por otra parte, nuestra capacidad de amarnos tal como cada uno es.

    Muchas gracias por su artículo!!

  • avatar Blanc dice:

    Tango a mi hijo con problema de hablar ya tiene 5 años
    Alguien me puede ayudar a encontrar una escuela especial para el.su ex escuela de lenguaje no quiere seguir con el.

  • avatar Daisy dice:

    Mi hijo de 5 años está pasando por este dilema. Tiene un nivel de hiperactividad que lo hace estar en bastante movimiento. A nivel académico con 5 años reconoce todos los colores en español e ingles, conoce vocales, habla con un léxico bastante alto (aunque con dificultades por su propia condición a veces no se le entiende pero el reconoce y nombra la mayoría de cosas a su alrededor y su uso) reconoce y dice los números del 1 al 10. Me parece un niño bastante entendido, su problema como dije anteriormente es la necesidad de movimiento. Hoy me informaron que lo van a hacer repetir el kinder porque no está suficientemente maduro para primer grado, ¿entonces tendrá que repetir cada año varios veces? No estoy de acuerdo. Gracias por el artículo, me ha dado algunas bases para debatir.

  • avatar Lady dice:

    Hola tengo a mi hijo de 5 años va en kinder escuela de lenguaje, quiero que repita kinder ya qque es inmaduro para su edad
    Puedo pedir que repita?

  • avatar George dice:

    La mirada en lo colectivo para los niños con “Problemas” como lo llaman en los colegios , jardines etc.
    En forma personal tenemos que ver primero que estamos en el siglo xx en donde como priodidad existe la inclusion.
    Por otra parte los docentes, educadoras, etc .Tienen claro que los procesos (adaptacion) de los niños son a largo plazo.En donde se conoce los estadios.
    De igual forma hay muchos metodos pedagogicamente hablando que pueden trabajar con los niños ellos son mas concreto , tienen una persepcion mas clara.

  • avatar George dice:

    La mirada en lo colectivo para los niños con “Problemas” como lo llaman en los colegios , jardines etc.
    En forma personal tenemos que ver primero que estamos en el siglo xx en donde como priodidad existe la inclusion.
    Por otra parte los docentes, educadoras, etc .Tienen claro que los procesos (adaptacion) de los niños son a largo plazo.En donde se conoce los estadios.
    De igual forma hay muchos metodos pedagogicamente hablando que pueden trabajar con los niños ellos son mas concreto , tienen una persepcion mas clara.
    Docente .

  • avatar Katherine dice:

    Hola, consultaba si se puede repetir igual el prekinder como he visto que si se puede repetir el kínder actualmente mi consulta es si también el medio menor de una escuela de lenguaje y el prekinder sintambuen se puede repetir, saludos

  • avatar Pamela dice:

    Buenas noches tengo mi hijo cursando kinder el cual lo atiendo con neurólogo y neurosicologa resulta que estos especialistas me recomendaron que mi hijo repita dicho curso ósea kinder pero la escuela de lenguaje donde va me dicen que es imposible que repita el kinder ya que según no esta permitido por el Ministerio de educación pero mi hijo le han hecho pruebas y una psicometria y los resultados dan que esta muy bajo de enseñanza tanto como lenguaje expresivo y motriz pero no se a quien creerle según la escuela no se puede y según los especialistas si se puede y es lo mejor si pudieran orientarme por favor estaría agredecida

    • avatar carolina dice:

      Hola estoy en el mismo dilema, mas a mi favor que mi hijo no cumple con la edad estipulada por la ley que es 6 años al 31 de marzo, obligatoriamente quieren promoverlo a 1ero siendo que el su inmadurez no va a la par con sus compañeros, no entiendo pk hacerlo sufrir en 1ero, así que hay estoy apelando en la superintendencia de educación que es la que finalmente decide, te aconsejo que hagas lo mismo.. suerte y si puedes me cuentas como te va.. saludos..

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