EL EDUCADOR COMO BRÓKER

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“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.”

Eric Hoffer

Imagina que alguien inventa una máquina que te permite volver a tu infancia pasada, pero conservando en la memoria las experiencias que, como educador, has vivido hasta el momento presente. ¿Querrías volver a la misma escuela a la que fuiste? ¿Querrías recibir el mismo tipo de educación, es decir, que te enseñaran del mismo modo como lo hicieron? ¿Soportarías estar en una escuela de forma pasiva recibiendo una información que consideras irrelevante mientras permaneces sentado y en silencio durante horas?BRÓKER-03-INED21

Sí, es cierto que esa máquina ni existe, ni seguramente existirá nunca. Pero si has contestado que NO te gustaría volver a la misma escuela, NI tener el mismo tipo de educación que recibiste, parece lógico pensar que a los chavales que están ahora en las escuelas les suceda lo mismo.

A los alumnos y alumnas de muchas de nuestras escuelas NO les interesa nada aprender lo que pretendemos enseñarles, ya que no son capaces de apreciar la utilidad práctica de esos saberes en su vida cotidiana. Nuestra obligación como educadores es crear entornos educativos estimulantes que favorezcan el disfrute del alumnado al enfrentarse a desafíos y retos en contextos reales, que tienen una incidencia evidente en sus vidas.

Debemos educar a los niños para que vivan el presente con plenitud, teniendo siempre en cuenta que tienen que estar preparados para lo que pueda acontecer en el futuro, sin que olviden la herencia del pasado.

Para conseguirlo, tenemos que empezar por replantearnos nuestra tarea como educadores. Tradicionalmente, y aún sucede así en demasiadas ocasiones hoy en día, la sociedad nos pide a los educadores que cumplamos con el papel de “juez”, es decir, que valoremos a los alumnos y “dictemos sentencia” sobre su futuro en función de unos parámetros académicos que, como poco, son muy discutibles, aunque pretendan disfrazarse bajo un falso manto de objetividad.

Pero ese NO es papel que debemos cumplir los educadores.

“Nuestra obligación como educadores es la de abrir puertas, la de ofrecer oportunidades, la de mostrar caminos, la de orientar hacia nuevos horizontes. Nuestra función como educadores nunca, jamás, debería ser la de cerrar puertas.”

El Blog de Salvaroj

En realidad, la tarea de un educador se parece más a la de un bróker que a la de un juez. El educador es un intermediario entre los educandos y el mundo, y su labor consiste en que consigan el máximo rendimiento de sus talentos (sean cuales sean). Las “inversiones” que llevamos a cabo los educadores/bróker tienen que ser valores seguros y NO de alto riesgo; pues el beneficio no debe revertir en ellos sino en los educandos.

La educación de las nuevas generaciones es una inversión que debe generar beneficios para los individuos y para el conjunto de la sociedad. Por ese motivo es inexcusable innovar constantemente en nuestra labor como educadores.

 

1 comentario para “EL EDUCADOR COMO BRÓKER”

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  • avatar Sergio López Riquelme dice:

    En un mundo donde todo se transa como mercancia, me parece positivamente increible asociar los conceptos de brokers y profe,…pero leyendo parece que somos eso

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