SABERES. EN BUSCA DEL SENTIDO DE EDUCAR-SE (PARTE 1)

SABERES. EN BUSCA DEL SENTIDO DE EDUCAR-SE.[1] 

Les comparto esta reflexión_ propuesta, que regresa, una vez más, a la pregunta- brújula con que futuros profes de Historia (Generación 2009, Usach) me desafiaron el año 2012[2].

Profe, antes que otros temas necesitamos preguntarnos ¿Para qué se educa?

Tan breve interrogante fue disparada directo al corazón de la crisis de la Educación Chilena: su pérdida de sentido. En el camino que recorrimos ese año y el siguiente nos hicimos cargo de la urgencia de encaminarnos a reencontrar la brújula del proceso educativo, reconociendo que el educar- se es una experiencia vital, cotidiana y que trasciende a las aulas de los diferentes niveles formativos. Esta tensión coincidió con lo que la Maestra Viola Soto llama “Intencionalidad del Curriculum” y que debe guiar y evitar la pérdida del rumbo formativo.

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Desde entonces he buscado intensamente cómo hacerme cargo de este reto. Confieso que donde más he recuperado luces es en el aula universitaria, en el barrio, en la calle, en las voces de l@s profes, de l@s estudiantes y de compañer@s de viaje. En estos espacios y para estos actores, la vaciedad y sin sentido de una educación deshumanizada y tecnificada hasta el hastío ha sembrado desesperanza y emociones cada vez más oscuras. Los escenarios formales de lo educativo se despliegan como teatros tenebrosos, o de comedias,  en que el libreto es único, y existe solo un camino y un fin al representarlo: el resultado de las evaluaciones estandarizadas. El sistema educativo se ha tejido por manos invisibles y lejanas que deciden para qué y cómo educar. Las necesidades, talentos, sueños y voces de niños, jóvenes, familias, comunidades ni maestros importan, pues no somos protagonistas ni poseemos poder en esta formación. La pérdida de sentido se siembra desde la desaparición del ser humano. Quienes son educados y quienes educamos son- somos reducidos a un número, un dato, un indicador, una objetivación del individuo, algo llamado estudiante o profesor. Debemos ser seres homogéneos, ordenados, no jugar, no pensar, no reflexionar, no sentir, no crear, ni transformar, no poseemos cuerpos, ni construimos saberes, sólo absorbemos o transmitimos los limitados conocimientos e información definidas en el Currículum para una edad y clase social. Sabemos que el Currículum enseñado es vergonzosamente segregado y limitado-como toda la sociedad chilena-, en sus contenidos, énfasis, profundidad, calidad de materiales, metodologías, recursos,  espacios educativos y finalmente en su intencionalidad.

Avanzando en la búsqueda, descubrí nuevos fundamentos y argumentos, esta vez a nivel latinoamericano e Iberoamericano, en el documental “La educación Prohibida” (2012), que con avasalladora honestidad y esperanza nos enfrenta a las grandes deudas y  desafíos que tenemos en materia de educación.

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Estos universos vitales iluminaron mi regreso a la teoría, ahora desde la necesidad de comprender la lógica de su oscuro panorama y las posibilidades de avanzar a una nueva mirada. El Informe Delors (1994) como texto fundamental, que hace más de 20 años propuso los 4 pilares de la educación, ya cuestionaba esta educación instrumental, utilitaria y eficientista como modelo formativo. Se restituye en el informe  una profunda mirada de la educación como territorio para “despertar- descubrir el tesoro que cada quien posee“. Cada pilar apunta a un ámbito del aprender como parte de un todo que da sentido al proceso: aprender a conocer; a hacer; a ser y a estar juntos. Emerge el ser humano que se conecta a sus potencias.

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Retornando, esta reflexión podría llevarme a responder que se educa para aprender a conocer; a hacer; a ser y a estar juntos.

Antes de avanzar, necesito precisar desde dónde comprendo el aprendizaje y lo educativo.

El aprender suele reconocerse desde una mirada conservadora y lineal- instrumental- de adquirir conocimientos. Miradas evolucionadas y revolucionarias le restituyen su poder como un proceso- mágico y transformador- que en la práctica va desde el explorar, experimentar, descubrir hasta construir nuevos conocimientos y universos. Esta comprensión ampliada del aprender restaura o instaura nuestro papel del aprendices como un sujetos libres, talentosos, inquietos, que necesitan, desean y aman conocer, que se apasionan en medio de nuevos horizontes y en la multiplicidad de posibilidades que ellos les brindan. Este es un avance en la transformación del para qué se educa, aunque aún podemos profundizar y hacer integral en proceso.

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 Comprendo lo educativo como “territorio humano social y cultural”. He arribado a la certeza que el abrir la discusión y soñar con una nueva educación requieren de una mirada crítica y transformada del contexto en que sucede. Así, propongo que lo educativo, como territorio humano, social y cultural se caracteriza por:

- Su complejidad[3]. Como espacio material y simbólico no se despliega linealmente ni en una sola dirección, a pesar de que así se pretende abordar. Sólo es posible desentrañar lo educativo al comprenderlo como una red de procesos, acontecimientos y protagonistas que suceden y se relacionan, influyen y articulan. Es fundamental “leer” este entramado en sus diferentes aspectos y conexiones; tensiones y posibilidades, y así lograremos crear progresivamente una mirada más completa de su complejidad y con ello de sus posibilidades.

- Estar habitado, vivido y protagonizado por actores sociales o seres multidimensionales, bio psicosociales. El ser corporal, emocional- sensible- estético y mental se materializa en una personalidad espiritual, y nuestra alma nos  torna trascendentes. El proceso vital- y educativo- es entonces una oportunidad de ser conscientes de esta multidimensionalidad en constante transformación.

- Desplegarse en un continuo individual y colectivo, que requiere un enfoque de derechos y comunitario, a fin de superar desde el amor y la solidaridad afanes competitivos, personalistas y exitistas.

- Fluir como un todo que debemos descubrir y reconocer desde sus desafíos, potenciales y posibilidades, antes que sus riesgos y conflictos.

CONTINUARÁ …


[1] Escrito en clave multitextual. Construyo su narrativa desde texto escrito, texto visual- escrito y texto metafórico (presente en los 2 formatos anteriores).

[2] Esto ocurre a un año de las movilizaciones estudiantiles, que inspiraban nuestros espacios formativos. El 2013 (su último año de pregrado) levantamos el taller “Diálogo de saberes” con los estudiantes de primer año.

[3] Complejo (complexus): lo que está tejido bien junto (Morín, 1999)

 

 

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