Fin de año escolar

good jobLa mayoría de los estudiantes de nuestro país ha terminado el colegio esta semana. Si alguien se encuentra con uno, que le pregunte qué aprendió este año. Probablemente ya poco recordará. Imagínese en marzo. Mucho se ha hablado y poco hemos avanzado en cuanto a mejorar la forma de enseñar y aprender en la sala de clases.

En México, la ONG Aprender con Interés ha implementado por 20 años una revolucionaria metodología, llamada Redes de Tutoría, en la cual profesores y alumnos aprenden a aprender, y aprenden luego a enseñar a sus compañeros temas curriculares, pero adaptados a los intereses de los estudiantes. Todo esto en un ambiente de profunda confianza, empatía y entusiasmo por el conocimiento.

Este método fue adoptado por la Secretaría de Educación Pública de dicho país, y ya se está implementando en nada menos que 35 mil escuelas, tres veces el tamaño de Chile, con los mismos profesores e infraestructura. Las primeras nueve mil escuelas tuvieron impactantes resultados. Los niños del quintil más pobre de México, como reporta el Journal of Educational Change de noviembre de 2016, lograron alcanzar a las escuelas particulares pagadas de dicho país en sus pruebas estandarizadas. Ya se está comenzando a implementar en Singapur y Tailandia, y es objeto de intenso estudio por Facultades de Educación de Harvard, Princeton y Toronto.

Con gran generosidad, nuestros compatriotas latinoamericanos han firmado un convenio de colaboración con Educación 2020. Comenzamos hace un año en siete liceos de La Araucanía, trabajando codo a codo con los docentes y directivos, y logrando los primeros 150 estudiantes en formación tutora, encantados por aprender, enseñándoles a sus compañeros, subiendo sus notas y asistencia a clases. Hoy, con el apoyo de una red de empresarios por la educación, comenzamos un piloto de 50 escuelas y esperamos a mediados de 2018 tener un plan para desplegarlo en las 12 mil escuelas de Chile.

El último día de clases los estudiantes de La Araucanía recordaban perfecto y con emoción lo que habían aprendido en tutoría.

Sí, se puede.

*Carta al Director de El Mercurio publicada el 19/12/2016

 

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