Hablemos de los jóvenes hoy

jovenesEs común en alguna reunión social cuando develo que soy profesora, que se reiteren siempre las mismas preguntas “¿Le haces a los chicos o a los grandes…?”, “¿qué asignatura?”, “¿en qué colegio?…”, pero lo que nunca me ha dejado de sorprender es cuando preguntan “¿y cómo son los jóvenes de hoy?”, ciertamente mas de las veces no alcanzo a dar la respuesta.

Al parecer, no pasa de ser una pregunta retórica que hizo de cuña para que cada uno de los presentes, pueda desahogar las diversas opiniones y teorías que tienen al respecto. Finalmente, nunca se esperó una respuesta. Igualmente, debo agradecer el sin número de veces que me la han planteado, pues ha sido una buena alarma para no perder de vista que a esos jóvenes de hoy, están dedicados nuestros esfuerzos y no a los que nos gustaría que fueran.

Cada vez que vuelvo a esa pregunta mi experiencia docente me conduce a la misma respuesta: para saber cómo son los jóvenes de hoy, tenemos que mirar los paradigmas que les entregamos las generaciones de ayer. Porque nosotros somos los gestores de sus experiencias previas, las que instalamos desde la impronta emocional que los hace ser y estar.

Nuestros discursos se configuraron en su mente como  afirmaciones infalibles: a qué tener miedo, cómo me protejo de las amenazas, en qué vale la pena invertir tiempo y sacrificio en la vida, cuál es la mejor manera de convivir, qué es el amor, en fin,  y tantas otras que son las que  construyen desde la infancia los paradigmas que posteriormente se activarán en sus elecciones.

Detengámonos a observar con franqueza qué les hemos estado comunicando a nuestro jóvenes con nuestra manera de resolver las preguntas que les enseñamos a responder de pequeñitos.  ¿Hemos estado viviendo desde aquello que les declaramos con nuestras palabras?. Tal vez, es una buena clave para entender porqué nuestros jóvenes, hoy prefieren comunicarse a través de aparatos tecnológicos y evitar el cara a cara; experimentar las emociones desde un videojuego, que ir al encuentro directo la experiencia; mirar por la ventanilla de un Facebook o un Instagram a otros, en vez de golpear su puerta o atreverse a intimar.

La tendencia de los seres humanos, en su esencia, es la búsqueda por ser felices. Habría que preguntarse cuál ha sido nuestra herencia que los ha hecho buscar su felicidad sin mirar, tocar y sentir la existencia de otro que no es más que él mismo.

Y tú ¿cómo crees que son los jóvenes hoy?

Revisa aquí otros Blogs de Mónica Celedón

 

Este artículo tiene 0 comentarios.

Deja un comentario