Motivación en el Aula: Herramientas prácticas para la labor docente

basicaEstamos cerrando el primer semestre en el año escolar 2017, y antes de iniciar las merecidas vacaciones de invierno, es importante evaluar cómo ha sido nuestra labor en la sala de clases con nuestros niños, niñas y jóvenes.

Más allá de los rendimientos académicos, lo esencial es si hemos sido capaces de generar las condiciones para que los estudiantes puedan aprender los diferentes contenidos planificados, y que independiente de su contexto social, geográfico, género, económico, entre otros, hayamos logrado un aprendizaje significativo en ellos.

Los profesores como tal, precisan dos características esenciales en su labor: saber los contenidos de óptima manera y ser capaces de enseñarlos de manera adecuada.

Estas dos condiciones, son indispensables a la hora de trabajar en la sala de clases, en donde el docente actúa como un guía en el proceso de enseñanza-aprendizaje, generando un conflicto cognitivo en el mapa mental del estudiante, a partir de algún proceso afectivo-emocional que repercute en una rearticulación mental del estudiante, generando un ciclo virtuoso marcado por la atención, percepción, concentración y memoria, elementos claves del pensamiento superior.

Dicha atención, está íntimamente arraigada a un elemento muy importante en psicología educativa, conocida como motivación. Este concepto es esencial en el mecanismo que permite el posterior aprendizaje, y determina la manera en la cual el estímulo es capaz de general un conflicto cognitivo y posterior rearmado del andamiaje mental y del sistema de creencias del estudiante.

Para ello, los profesores deben ser capaces de generar ese elemento de “deseo” por parte del estudiante, generando un escenario favorable para el aprendizaje, mediado a través de un neurotransmisor llamado “dopamina”.

En este sentido, actividades visuales, auditivas o cinéticas, son medios apropiados para generar la atención en ellos. Algunos ejercicios corporales al comenzar la jornada, también son adecuados para estimular un posterior aprendizaje. Recordemos que al cabo de 24 horas, puede perderse el 80% de los detalles del aprendizaje, siempre y cuando el estímulo no haya sido lo suficientemente intenso y duradero a nivel cerebral.

En la medida que conozcamos cada vez más a nuestros estudiantes, seremos capaces de profundizar y mediar de mejor manera en su proceso de aprendizaje, construyendo individuos autónomos, críticos, con actitudes y valores apropiados para nuestra sociedad.

 

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