Salud Mental Infantil: ¿Cómo responde nuestro sistema educativo?

2017-09-07-609COJ7551Durante las semanas pasadas, hemos visto y escuchado las trágicas noticias sobre el suicidio del estudiante del colegio de la Alianza Francesa de Vitacura, y que se suma a lo sucedido con la estudiante de 20 años de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Dos noticias tristes y trágicas que deben movilizarnos a reflexionar sobre el estado actual de la salud mental de nuestros niños, niñas y adolescentes (NNA). Más aún, debe invitarnos a pensar que estamos haciendo mal al respecto. No es posible ni aceptable la realidad que estamos viviendo en nuestra sociedad.

Según las cifras, entre los 15 a 24 años la segunda causa de muerte de NNA es precisamente el suicidio, y entre los 10 a 14 años es la tercera. Tanto Corea del Sur como Chile comparten un terrible podio en la materia. La pregunta es ¿Qué está pasando en nuestra sociedad al respecto? Respuestas hay múltiples, acciones muy pocas.

Bien es sabido que tenemos una situación de infancia terrible y que no resiste más. En esta misma línea, los suicidios de niños y adolescentes entre 2011 y 2016 han aumentado en un 91%, según el estudio del Centro Interinstitucional de Supervisión de Centros (CISC). Éstas cifras solo evidencian que la salud mental de nuestros NNA se deteriora cada vez más, y es imperativo actuar al respecto. Pero ¿Qué puede hacer y está haciendo nuestro sistema educativo al respecto?

En este aspecto debemos ser bastante claros y precisos. Poco contribuye en la materia un sistema escolar que se sustenta en la competencia y alta exigencia de nuestros estudiantes, y que más que seres humanos y sujetos de derecho, son más bien objetos de medición y transacción, mediante subvenciones y vouchers respectivos. Ejemplo de ello, y aun cuando no existen datos que nos permitan asociarlo directamente como variable incidente, es lo que viven permanentemente a través de las mediciones SIMCE, que año tras año, someten a nuestros niños y niñas, a presiones por rendir y lograr puntajes que posicionen a colegios o escuelas, en segmentos sociales determinados. Lo afectivo y emocional no es relevante para el sistema, y esa es una verdad que no podemos dejar ausente en el debate.

Las familias como agente relevante de la educación, son pilares esenciales en la construcción de la salud mental de nuestros NNA, pero poco o nada existe en la materia de la generación de políticas públicas en ese aspecto, cuando el foco está en la productividad y la construcción de ambientes con foco en el consumo más que la calidad de la vida de sus integrantes. El cuadro es bastante sombrío realmente.

Tenemos que comprender que la situación es de una complejidad enorme, y la sociedad en su conjunto está fallando sistemáticamente en otorgar el rol esencial que es la infancia y juventud en la construcción de una nación desarrollada.

Mientras más sigamos postergando la salud mental de nuestros niños y niñas, tendremos más cosas en los medios y prensa, buscando diagnósticos ya existentes, creyendo que se resuelve con recursos y financiamiento, cuando en realidad es básicamente esa visión paradigmática, la que está minando nuestra niñez y adolescencia.

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Carlos Ruz Matemático y Profesor. Director de Fundación Maule Scholar, columnista de El quinto poder. Aprendiz de Investigador. Trabaja por una Educación de Calidad para todos los niños y niñas.

Carlos Ruz
Matemático y Profesor. Director de Fundación Maule Scholar, columnista de El quinto poder. Aprendiz de Investigador. Trabaja por una Educación de Calidad para todos los niños y niñas.

 

 

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