Francia: Prohibición de hacer uso del celular desconcierta a los colegios

celularLos alumnos no podrán revisar las pantallas en recreos o a la hora de almuerzo, lo que muchos profesores creen difícil de controlar. Por ahora se habla de instalar casilleros donde guardar estos aparatos hasta que termine la jornada escolar.

Por M. Cordano en El Mercurio

La noticia tomó por sorpresa a la profesora de español del colegio Honoré Racan de Neuvy-le-Roi, Vanessa Fougeray. Cuando en diciembre el Ministerio de Educación de Francia anunció que los colegios de ese país deberán prohibir el uso de celulares por parte de sus alumnos -una medida que además de no sacarlo en el aula, incluye no revisarlo en el recreo, entre clases o a la hora de almuerzo-, Fougeray pensó que el diagnóstico gubernamental era certero: sus estudiantes están muy dependientes de este aparato.

“Los niños no están jugando en el recreo por estar revisando sus pantallas. Desde el punto de vista educativo esto es un problema”, explicó el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer al dar a conocer la medida, que comenzará a ser implementada en septiembre, cuando inicie un nuevo año escolar en el país. “Directores, profesores y apoderados debemos encontrar la forma de proteger a los alumnos de perder la concentración por estar pegados al celular”, agregó.

Lo que desconcertó a Vanessa Fougeray fue que en el último tiempo “y cada vez más, el ministerio nos invita a trabajar con internet, incluso cuando no tenemos el material adecuado”, comenta a “El Mercurio” desde la provincia de Indre y Loira.

Otro punto que ha desconcertado a sus colegas es la dificultad que tiene implementar esta prohibición. Valérie Sipahimalani, líder de la Unión de Profesores de Francia, reclamó al respecto en el diario Le Monde.

¿Resistencia?

La política “requiere una logística para guardar y almacenar estos dispositivos que implican un gasto de tiempo precioso para profesores y alumnos, además de la complejidad y responsabilidad de cuidar artefactos de valor monetario”, plantea Hugo Martínez, director pedagógico de Colegium. En efecto, aunque el gobierno no ha entrado en detalles, los diarios ya hablan de la necesidad de instalar casilleros para guardar celulares durante las horas de clases, algo que no tiene muy contentos a los establecimientos con espacios más reducidos.

“Por otra parte, estas medidas tienden a ser resistidas por los padres y madres, porque los dispositivos móviles son fundamentales para la coordinación y comunicación cotidiana, especialmente de aquellas familias en que ambos padres trabajan y no tienen otra forma de hablar con sus hijos”, agrega Martínez, quien también plantea otro punto a tomar en cuenta. “Para los estudiantes, especialmente para los de educación secundaria, las prohibiciones absolutas provocan rechazo cuando no van acompañadas de un sentido significativo”.

Hasta ahora, en Francia el uso de celulares en clases queda a criterio de cada profesor, sin que exista una normativa en el caso de recreos o almuerzos. El caso es similar en Chile.

“Aquí normalmente los alumnos no lo pueden usar en clases, excepto si el profesor lo necesita para una actividad pedagógica”, indica Fougeray.

“Hay profesores que incentivan el uso de smartphones para buscar información en clases, o permiten el uso como calculadoras para apoyar ejercitaciones matemáticas. Otros permiten escuchar música usando auriculares en momentos de trabajo individual”, ejemplifica Martínez.

El poder seguir aplicando ese uso consciente del celular también preocupa a los profesores franceses: tener que ir a buscar los teléfonos confiscados cada vez que se quiera realizar una actividad de este tipo supone una pérdida importante de tiempo, plantean.

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